miércoles, 12 de febrero de 2014

Ella

Pues, no sé por donde empezar. Lo único que se me viene a la mente en cualquier momento es ella. Siempre tan alegre y simpática como ella sabe serlo, en especial conmigo. Me fascina todo de ella, es lo mejor que me ha pasado desde que la conocí ese seis de abril por la tarde. Me encanta tanto en lo interior como en lo exterior. Es una persona fantástica, muy buena. A simple vista es bonita, pero si la observas bien verás más cualidades que sobresalen de ella, me encanta su cabello y casi siempre que me habla le debo pedir disculpas porque me pierdo en sus labios los cuales siempre quiero besarlos tanto como pueda, pero eso es algo de lo que me debo abstener.
Desde que la conocí me di cuenta de todas estas cosas y más. Me enamoré de ella a las dos semanas. Todo era genial. También sabía que ella sentía algo por mí, no sé si con el mismo nivel, ella dice que mayor, pero era genial.
Siempre me decía para vernos, yo le decía para ir a verla cuando salía de clases o algún tipo de reunión. Tiene varias fotos de mí, pero tenemos muy pocas juntos. Estoy casi seguro que cada uno confía en el otro más que en cualquier otra persona. Nunca he llegado a aburrirme estando con ella. Solo una vez la he calificado como amiga. Cuando comenzamos, a hablar no sé si ella sabía qué pasaría o qué onda, pero hizo que me calmase y no la trate como a una conocida cualquiera. Siempre quería estar solo conmigo. Ella me ha dicho que soy a quién más quiere.
A ella yo también le gustaba, pero pensó que solo la quería como una amiga, y que no podría haber nada más. En una reunión me entero que se volvió la enamorada de un amigo.

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Solo con verla de la mano con él me duele horrible. Una vez los vi besándose, aguante llorar, hice puños y cerré los brazos, cerré también los ojos e intenté pensar en otras cosas.
Cuando estamos juntos hablamos de todo y caminamos mucho. Me encanta cuando ella me acomoda el cabello, se siente muy genial como lo hace. Siempre que voy a verla a su casa nos abrazamos bastante; cuando ya estamos en su sala de la nada me da besos en la mejilla, lo cual es sumamente gratificante, y antes de que se aleje la intento sostener, besarla y abrazarla. Una vez me amenazó con chuparme el ojo si no dejaba de hacerle cosquillas, al final terminó haciéndolo.
No puedo seguir escribiendo por hoy, lo siento.

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